HISTORIA

Egipto

Mucho antes que nosotros, los egipcios amaron al gato, hasta el punto de hacer de él la personificación de Bastet, una de sus divinidades más veneradasLos egipcios respetaban y veneraban al gato por su utilidad, ya que destruían a los roedores y vigilaban las cosechas y los graneros. Ellos los alimentaban y lo trataban como a un miembro de la familia. También se vestían de luto afeitándose las cejas cuando el animal moría. Después de la muerte, el gato era momificado, envuelto en vendas, a veces colocado en un sarcófago de madera y sepultado. Cualquiera que provocara la muerte de un gato, se hacía acreedor de la pena capital.
Según la mitología egipcia, Ra, la divinidad solar, cansado de ver rebelarse a los hombres contra su autoridad, envió a la Tierra a una de sus hijas, llamada “el ojo del sol”, que se encarnó en el desierto de Nubia bajo el aspecto de Sekknet, una leona sanguinaria. Ésta, a la que los papiros denominan “la furiosa”, muy pronto fue más allá de los límites de su mandato, provocando masacres y epidemias. Ra, envió entonces a la Tierra al guerrero Onuris para amansar a Sekhnet, que entonces se convirtió en la dulce y maternal Bastet.
La diosa Bastet, se nos presenta representada en estatuas bajo dos aspectos: como un gato sentado, un pendiente de oro donde se dibuja el escarabajo solar; o bien bajo la forma de una mujer con cabeza de gata, erguida, con un cesto en las manos, y unos gatitos que juegan a sus pies. Esta doble representación, es testimonio de que los egipcios consideraban a Bastet como una divinidad tanto solar como lunar. Relación con el comportamiento del gato, animal al que le agrada calentarse bajo los rayos del sol y que puede ver de noche gracias a sus pupilas que se modifican a imagen del disco lunar en sus diversas fases. Era la diosa de la danza, la música, la alegría y la maternidad. Era la diosa que simbolizaba la belleza en influía en las mujeres al punto de tentarlas a arreglarse los cabellos y maquillarse. Ellas debían ser bellas “como gatas” y se alargaban la forma de los ojos, en forma de almendra.
Considerados sagrados, se prohibía mediante leyes la exportación. Pero el ingenio de los marinos fenicios, generaba el contrabando y los vendían igual que otros tesoros de Oriente.
Hay algunos descubrimientos que delatan que el gato también, a veces, fue sacrificado ritualmente. Acerca de las momias de los gatos, se destaca que algunas contenían un animal entero, otras sólo conservaban algunas partes, permitiendo suponer que fueron objeto de comercio por parte de los sacerdotes. El alargamiento del cuello en ciertos gatos momificados, podría significar que en algunos casos eran víctimas de sacrificios rituales en honor de la diosa-gata Bastet, con el fin de ofrecer ofrendas.

El mundo grecorromano


El gato se hizo popular en Grecia y en Italia, y se difundió en la Europa central gracias a los ejércitos de ocupación romanos. Se sabe que este animal era tolerado por su utilidad y que a veces era elegido como compañía.
Los romanos tenían especial consideración hacia los gatos, debido a la impresión que les causó la veneración que les brindaban los egipcios. El gato era el animal preferido del soldado romano, y se difundió primero en los hogares más ricos y luego a los más pobres. Estaba muy de moda tener un gato en aquellas épocas y cuando alguno se moría o perdía era reemplazado inmediatamente por otro más pequeño. Los gatos romanos protegían los graneros, pero parece que también eran apreciados por su gran belleza, así como por su carácter independiente que a veces los hizo ser elevados a símbolos de la libertad, y por último, como compañeros fieles. Los romanos asimilaron el culto egipcio de Bastet por el de Diana.
En cambio los griegos, no llegaban a comprender la exageración de los egipcios en la veneración del gato. Sin embargo, poco a poco, se difundieron en Grecia, tenían el don de hacerse amar y de hacerse apreciar por los servicios que prestaban. Los griegos aprendieron a apreciar sus cualidades y a respetar su independencia, llegando a aceptarlos como animal de compañía. Aunque nunca le reconocieron sus dotes de cazador de ratones.


La Edad Media

En la Edad Media, la gran desgracia para los gatos, fue la superstición. Los gatos fueron perseguidos, particularmente los negros. Fueron objeto de cultos infernales y se les atribuyeron poderes ocultos. Se cree que las causas de tal reputación de malignidad, está dada por el carácter misterioso que presentan los gatos, su mirada intensa y penetrante y sus salidas nocturnas. Es explicable que la gente se asustara en la oscuridad por una mirada fosforescente, que pudiera dar a pensar que se encontraban frente a una potencia maléfica y diabólica, de una bruja que hubiera tomado la apariencia de un animal. Endilgado con el rótulo de ayudante de Lucifer, el gato fue designado como responsable de las calamidades que abatían sobre el hombre, pero en vez de expulsarlo hacia otras ciudades, lo quemaban.


El siglo XX


Considerado diabólico en el Medievo, el gato es en nuestros días un ángel de dulzura, de limpieza y de belleza.
Está presente en las formas más diversas, incluso en Estados Unidos existen astrólogos y psicoanalistas para gatos.
En nuestros días, se han vuelto inteligentes y razonables, no comen cualquier cosa, necesitan menúes equilibrados para verse hermosos. Además ha cambiado su status social. De cuidador de sembrados y graneros, pasó a disfrutar de sus días en el dulce ocio, lamiéndose el pelaje y ronroneando mimosamente. Concurre al veterinario con asiduidad, se deja esterilizar y poseen ficha sanitaria con la vacunación al día.
Pero junto al gato domesticado, aún existe el gato callejero, sucio, hambriento y pendenciero. Que no deja de ser tan simpático y amigable con los humanos, como el primero.