Sexto Sentido
Sabemos que se atribuye al sexto sentido todas aquellas capacidades que demuestran poseer algunos animales como sentido de la orientación, telepatía, premonición.
En lo que al gato se refiere, el primero de esos poderes es la capacidad para regresar a su amo. Se sabe de casos de gatos que han recorrido grandes distancias. Estos episodios adquieren notable importancia cuando se considera que el gato no es aficionado a efectuar largas caminatas. El caso más frecuente, el del gato que regresa a su anterior domicilio, describe a un animal que desea recuperar a su amo impulsado por el hambre, la inquietud, el afecto y el deseo de volver a tener cuánto perdió, entonces, mediante un proceso aún misterioso, busca la dirección aproximada que debe tomar para el reencuentro. Para ello, pone en funcionamiento su memoria asociativa y actúa sobre los errores, terminando por alcanzar la meta. Esto resulta convincente cuando hablamos de gatos que han recorrido grandes distancias y se han reencontrado con su amo, pero resulta aún más inexplicable cuando el reencuentro se produce en un lugar en el que nunca estuvo antes.
Existe una teoría que afirma que existe una especie de comunicación telepática entre el gato y su dueño, o entre el gato y determinadas personas. Algunos investigadores han tratado de probar la existencia de estos contactos telepáticos entre hombres y animales y si bien los estudios realizados han resultado positivos a la hora de afirmar tales poderes, aún no se ha podido afirmar con certeza si realmente existe la capacidad de transmisión de pensamiento o el intercambio de vibraciones que el gato sería capaz de percibir. Aún así, los egipcios escribían: “Cuándo tú piensas, él te comprende aun si tus labios no se mueven ni tu boca pronuncia palabra alguna. Él lee en ti con la mirada de los dioses” ¿Será cierto?
Otra de las notorias capacidades del gato es la predicción del tiempo. En realidad se cree que el gato se pone nervioso porque su piel se carga de electricidad, y se excita a causa de las pequeñas descargas que se producen cuando toca un objeto cualquiera; por eso comienza a arañar los tejidos y a trepar por las cortinas. Cuando rasca el suelo, en cambio, establece la dirección de donde va a soplar el viento. Para anunciar el buen tiempo el gato ronronea y no se frota la nariz durante su aseo. Por supuesto, esta meteorología felina, no siempre es fiable. Pero todos sabemos, que la humana, tampoco lo es.
No debemos olvidar, como broche de oro, que el gato podría ser capaz de sentir próxima la muerte de un ser humano. Parece además que se percatan del abandono definitivo que significa la muerte, y se sabe de gatos que se han rehusado a abandonar la tumba de su amo. Asimismo, se han efectuado distintas observaciones más o menos válida acerca de la anunciación de su propia muerte.
Inteligencia
No es fácil definir el término “inteligencia gatuna”. Sabemos que en los animales el comportamiento está dado por transmisión hereditaria, es decir, lo innato, y por lo adquirido, cuya fase de aprendizaje se destaca en la infancia y se va enriqueciendo mediante las nuevas experiencias. Todo, en el comportamiento del gato doméstico, es una mezcla de instinto y aprendizaje. A esto se le suma la capacidad de relacionar el problema que debe resolver y la experiencia ya adquirida, los expertos, afirman que el gato posee inteligencia asociativa y analítica, es decir, de lógica. Podríamos decir que estudian las situaciones y son capaces de reflexionar los hechos y adentrarse a realizar la acción pensada o desistir del intento si hay una situación que no comprende o un problema que no acierta a resolver. Es asombroso ver como algunos, intentan abrir las puertas subidos a algún mueble, o saltando y golpeando con la pata el picaporte de las mismas. ¿O no es así, acaso? Todo depende de la personalidad de cada uno.

